Pescadores de Hombres

«Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres».
Mateo 4:19

Nos encontramos frente a una invitación que hiciera Jesús cuando comenzaba a predicar el mensaje del arrepentimiento. Todo sucede en la orilla del mar de Galilea donde están los pescadores y los peces, donde se conjuga la necesidad con la provisión. Es allí donde Jesús interrumpe para proclamar una invitación que deja ver su intención, su propósito, su amor por los peces de este gran mar: “el mundo”.

La invitación tiene una dirección: seguir de cerca a Jesús, seguir sus pasos, su ejemplo; ese ejemplo que seguramente les haría decir en un futuro no lejano: «¿A quién iremos?» Esto sucedió cuando les refirió que Él era el pan vivo que había descendido del cielo y por el cual nunca tendrían hambre ni sed, y cuando les trajo a la memoria lo sucedido a sus padres, quienes habiendo comido maná (pan) que cayó del cielo, no escaparon de la muerte; pero les enseñó: «Mi carne es verdadera comida y quien la coma vivirá eternamente».

No existe otra ruta para alguien que quiera seguir a Jesús: estar cerca de Él. Aprender de Jesús le hará entender la razón y el camino a la escuela que alberga el conocimiento y las palabras de vida eterna, las que tocarán el corazón del hombre.

Jesús había desarrollado lo prometido: «os haré», es decir el proceso; quedaba entonces por ver el resultado, el propósito de este «pescadores de hombres.»

Después de algún tiempo de ejemplo por parte de Jesús, corrección a los llamados, y aun pasando por alto los desasiertos propios de su fragíl humanidad, Pedro tiene la oportunidad de predicar su primer sermón.

La fiesta de Pentecostés ratifica que en el pescador Pedro Jesús cumplió su propósito; le cambio de débil a fuerte, le hizo un pescador de almas. Su mensaje ese día, enfocado en la vida, muerte y resurrección de su Maestro, a quien había negado y quien lo había llamado a ser pescador, cautivó la atención de los oyentes: «Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.»

Hemos colocado al alcance esta herramienta que sin duda, en sus manos, será de ayuda para conquistar a los perdidos. Vamos por ellos en el nombre de Jesús, bienvenido al equipo Refam; somos la comisión del hoy para los resultados del mañana.

De ustedes y para ustedes, su servidor en Cristo Jesús,

Pastor Héctor Campuzano

Director Misiones Nacionales

Iglesia Pentecostal Unida de Colombia